Esta Es Mi Historia

Hola. Soy David Tierno, y doy por hecho que si estás aquí es porque quieres saber si soy la persona adecuada para ayudarte a tí y a tu familia con sus asuntos legales, y te felicito por ello, ya que tomarse el tiempo suficiente como para saber más acerca de la persona que va a ayudarte en sentido legal, es el primer paso para tomar buenas decisiones. Por ello, déjame que te cuente más sobre mí.

Como ya he dicho, me llamo David Tierno. Soy Abogado Colegiado del Ilustre Colegio de Abogados de Córdoba, y me dedico a ayudar a las familias a poner en orden sus asuntos legales, ya sea con carácter preventivo, planificando cómo les gustaría que ocurrieran las cosas si algo inesperado les sucediera, de tal forma que aún faltando, pudieran ejercer cierto control para que todo salga tal y como les gustaría, ya sea de manera reactiva, es decir, dándoles consejo legal y defensa, para el caso de que ya les haya surgido un problema que requiera de conocimientos legales especializados para obtener la mejor y más rentable solución. 

 

 

 

 

 

Nací en Córdoba en 1975, y me licencié en Derecho por la Universidad de Córdoba en el año 1.998, 5 años después de haber comenzado mi licenciatura, aunque ya en el año 1.995, 3 años antes de terminar la carrera, comencé a “aprender el oficio”, al incorporarme como pasante en el despacho del Abogado Don Guillermo Sojo Baena, también en la ciudad de Córdoba, donde ayudé en la llevar de asuntos de todo tipo, (derecho civil, penal, laboral…), incluyendo la preparación de las defensas para juicio. Sin duda, esta fue una época muy provechosa de mi vida, ya que me permitió conocer desde el principio las particularidades, circunstancias y detalles de todos los tipos de asuntos que se pueden llevar en un despacho de abogados, y así permitirme tener una idea clara de la práctica legal, aún antes de haber terminado mi formación y por tanto, poder comenzar mi propia historia, y como resultado, colocarme en una buena posición para elegir mi propio camino, en lugar de éste me eligiera a mí.

COMIENZA MI PROPIA CARRERA.

En el año .1998, me licencié en derecho, y no sabía muy bien qué hacer, ya que mi madre deseaba que trabajara para un banco, e incluso me llegué a presentar a las pruebas de selección. La verdad es que lo hice más por ella que por mí. Pasé las tres pruebas y no podía creerlo. Había tantos jóvenes como yo de empresariales, que se habían preparado tanto, no sólo para los contenidos, sino para la dinámica de las pruebas en sí, y habían ido cayendo por el camino. Y yo, que en realidad no quería conseguir la plaza, porque sentía que mi proyecto era otro… estaba allí. En la última prueba, la entrevista personal y de grupo. Aún recuerdo estar allí sentado frente a la entrevistadora, y estar pensando, “y ahora, ¿cómo lo hago para que no me cojan?”, así que en ese momento decidí sabotear mi propia prueba, y me fue bien, me “descalificaron”.

Ahora sí que no sabía qué hacer. Mis más allegados me animaban a estudiar oposiciones, pero yo no quería hacer eso, yo lo que quería era ejercer mi profesión, ejercer como abogado. Sin embargo, ni siquiera el haber estado 3 años como pasante antes de terminar, me habían dado una idea clara de qué tipo de abogacía quería practicar. Francamente, estaba un poco perdido. En ese momento de máxima confusión, apareció quien llegaría a ser mi compañero y amigo, Juan Díaz, que tenía un pequeño despacho dedicado a la asesoría de empresas familiares. Él había sido militar, pero había pasado voluntariamente a la reserva y había abierto el despacho. No me lo pensé dos veces. Cuando me invitó a unirme a su proyecto, le dije que sí. Mi despacho no tenía más de 4 metros cuadrados, y cuando iban a visitarme ponía dos sillas, que quitaba cuando se marchaban mis visitantes para poder hacer sitio. Aún así, disfruté mucho de todo aquello.

Tiempo después, empecé a desarrollar mi propio despacho, y al tiempo, comencé a trabajar en la asesoría jurídica de una importante empresa de seguridad privada en la zona en la que ejerzo mi profesión, en la cual he podido desarrollar proyectos de muchos tipos, y con la que me he formado personal y profesionalmente, especialmente en materia de contratos, fiscalidad y litigación. Durante el mismo tiempo, he atendido a muchos otros clientes con asuntos mercantiles, laborales y de familia.

UNA ÉPOCA DE TRANSICIÓN.

Después de mucho tiempo, comencé a sentir que todo lo que hacía me había dado grandes satisfacciones, pero en realidad no me llenaba tanto como antes, porque había entrado en una espiral de resolver problemas legales que, en realidad, no tenían eco en el devenir. Esta fue una época de búsqueda, de búsqueda de algo más, de algo que pudiera aportarme, además de un medio de vida, la satisfacción de saber que lo que hacía podía marcar la diferencia en el futuro de mis clientes. Y buscando, buscando… encontré lo que esperaba de la mano de Alexis Neely, Abogada en Colorado, (Estados Unidos), y especialista en “Estate Planning”, (Planificación Sucesora),  y directora del Family Planning Wealth Institute, me enroló en su programa de estudios “Personal Family Lawyer”, y durante 9 meses, junto con su equipo, me enseñaron que un abogado no se debe de dedicar a rellenar papeles y cobrar minutas, sino que debe de ayudar a alguien a conseguir algo, y que en definitiva, el uso de la ley es el instrumento, pero el fin. De esta manera, he aprendido a concentrarme en las necesidades de mis clientes, familias y personas, en sus problemas, y encontrar soluciones legales que encajen bien con lo que necesitan, de la manera más rentable. Ante todo somos personas, y por ello, me enseñaron a concentrarme en las personas y sus problemas, y moldear soluciones legales para ellas, y no al contrario.

PORQUÉ CREO EN LO QUE HAGO.

Da igual si recibo a una familia que ha perdido a un ser querido, y necesitan que los ayude a liquidar los impuestos de la herencia o evitar los gastos del notario si es posible, como si se trata de una persona que quiere hacer un testamento a la medida de las necesidades de su familia, o asegurarse de que sus hijos tendrán como tutor a la persona que ellos desean, si les pasa algo inesperado. Ahora sé que tengo que enfocarme en el resultado, y no en lo que la ley permite o no permite, porque siempre pueden crearse fórmulas para acercarnos más a lo que cada persona necesita, que a los obstáculos que los abogados suelen poner, y que yo mismo ponía, con amparo en que “la ley no lo permite”. Cuando hago esto, sé que estoy ayudando a formar el futuro de aquéllos que han puesto su confianza en mí, y que por lo tanto, lo que hago por ellos y con ellos, dejará huella en su vida y la de sus hijos.

Así pues, la conclusión es que yo no me dedico a la abogacía, sino a ayudarte a tí y a tu familia, a tomar las mejores decisiones legales, aún antes de que surjan los problemas, a lo largo de tu vida, y a que cuando tú ya no estés, dentro de mucho, mucho tiempo, habrá grandes posibilidades de que las cosas salgan tal y como tú, te habías propuesto que salieran.

Si te parece que todo esto es lo que a tí te gustaría tener de tu abogado, ¡hablemos!. Llámame ahora, y empecemos a construir una relación que sea edificante y productiva para los dos. Pulsa aquí para Contactar.

 

Nota: Si tienes dudas, puedes escribirme a dtierno@yomedefiendo.com

 

 

 

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