Técnicamente hablando, el certificado de últimas voluntades es el documento que acredita si una persona, antes de morir,   otorgó testamento, así como ante qué Notario y en qué fecha.

Realmente, lo que ocurre es que aunque una familia esté convencida de que su ser querido no otorgó testamento, o de que sí que lo hizo, y que tienen la copia en casa, lo cierto es que nadie puede estar seguro de ello. Digo esto porque la persona fallecida pudo hacer testamento y no decírselo a nadie, o aún habiéndolo dicho, pudo cambiarlo posteriormente y mantenerlo en secreto. También puede ocurrir que se sepas que había testamento pero no tengas una copia del mismo, y no sabes ni ante qué notario lo hizo, ni su fecha, ni ningún otro dato relevante. Por ello, cuando se hace un testamento en la Notaría, se anota en el Registro de Últimas Voluntades, con sede central en Madrid, y de esa manera, este Registro puede certificar con total seguridad, si hay o no hay testamento, y en su caso, cuál es último testamento otorgado. 

Lo anterior se torna aún más importante, al tener en cuenta que existe una gran diferencia en la tramitación de la testamentaría, en función de que exista testamento o no exista. Por ello, es fundamental conocer este extremo, y de ahí que sea obligatoria su obtención para poder realizar los trámites posteriores al fallecimiento, (por ej., liquidación del impuesto de sucesiones, otorgamiento de la escritura de declaración de herederos y adjudicación de herencia...). 

Así pues, el Certificado de Últimas Voluntades sirve para conocer sin margen de dudas, si la persona que ha fallecido hizo testamento o no lo hizo, y por lo tanto, saber qué trámites hay que seguir para la herencia, así como, en el caso de no tener una copia del mismo, saber a qué Notario tienen que dirigirse para obtener una copia autorizada del mismo, ya que este documento también es imprescindible para tramitar la herencia. 

Pero, ¿cómo se consigue?. Pues sencillamente, solicitándolo al Registro de Últimas Voluntades, una vez hayan transcurrido 15 días hábiles desde el fallecimiento, pues antes no se puede ni siquiera solicitar. Para su obtención hay que pagar una tasa de 3,66 euros, usando el modelo 790. Se puede pedir presencialmente, (aunque hay que desplazarse a alguna de las ciudades en las que el Registro de Últimas Voluntades tiene sede),  por correo ordinario, o telemáticamente a través de la dirección electrónica habilitada al efecto por el Ministerio de Justicia, (haz click aquí para acceder directamente a la sede) , y es necesario contar con el certificado de fallecimiento que nos habrá entregado el tanatorio/funeraria, (suelen encargarse de ello), o habremos recogido directamente en el  Registro Civil.  

Por último, te señalaré que si la persona fallecida tenía un seguro de fallecimiento, (también conocido con el nombre de "seguro de los muertos"), la Compañía de Seguros suele encargarse de conseguirte el  Certificado de Últimas Voluntades. Pero si no es el caso, te interesa solicitarlo a tí directamente en lugar de dejarlo en manos del Notario, porque la tasa, como ya he dicho anteriormente, cuesta 3,66 euros, y aunque el precio de la gestión puede variar de un Notario a otro, (no demasiado normalmente), si lo dejas en manos de la Notaría, te resultará más cómodo, pero te cobrarán unos 50 euros por la gestión. 

David Tierno García.

Abogado de Familia, Sucesión y Herencia.

 

 

 

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