Dispone el art. 667 del Código Civil que el testamento es el acto, (entiéndase, el documento, que se otorga en un acto), por el que una persona dispone de todos sus bienes, o parte de ellos, para después de su muerte. Así expuesto, la conclusión que se extrae es que el testamento es el documento donde la persona que lo otorga, llamada testador, expresa cuál su voluntad en cuanto al reparto de sus bienes, (y deudas). Sin embargo, ésto no es exactamente así. Es cierto que llama la atención que nada más comenzar ya empiece diciendo que esta definición del propio Código Civil sea errónea, o como mínimo, inexacta. Para ello, me baso en que el propio Código Civil regula en otros apartados del mismo, disposiciones que pueden realizarse en el propio testamento, y cuyo contenido es más personal que patrimonial. Por ejemplo, el art. 223 del Código Civil, establece que los padres podrán nombrar tutores para sus hijos, (para el caso de no poder ejercer ellos la patria potestad sobre los hijos, ya sea por su muerte o por cualquier otra situación de incapacidad, como una enfermedad que los incapacite, por ejemplo), en testamento o escritura pública. Con base en ese mismo art. 223 del Código Civil, una persona también puede nombrar tutor para sí mismo, para el caso de necesitarlo, en testamento, ya que "quien puede lo más, puede lo menos", lo que implica que si puede nombrar al tutor para terceras personas que están bajo su cuidado, como son sus hijos, ¡con cuánta más razón podrá hacerlo para sí mismo!, y aunque haya quien pueda argumentar que no es lo mismo, porque en el caso de la tutela para los hijos, cuando haya de realizarse, la persona ya habrá fallecido, y así el testamento desplegará sus efectos después de su fallecimiento, en el caso del nombramiento de tutor para sí mismo, aún no habrá fallecido y por ello el testamento no es el documento idóneo para ello, digo desde ya que, personalmente ya lo he hecho, y el Sr. Notario lo ha autorizado sin problemas, porque además, en último término no dejaría de ser una manifestación de voluntad de la que no habrá duda porque ha sido verificada por el Señor Notario, investido de Fé Pública.

Así pues, lo que en primer lugar hay que destacar es que el testamento, no sólo sirve para disponer de dinero, bienes o deudas, sino que también puede incluir otras disposiciones sin contenido patrimonial, y que se mueven o afectan más a la esfera de lo personal, y de ahí, que la necesidad de otorgar testamento sea la misma para ricos que para pobres, pues éstos también tienen hijos menores y/o discapacitados, a los que tienen la obligación de proteger para el caso de que ellos no estén, previendo quién y cómo deberá cuidarlos, en lugar de dejar el asunto al azar, por lo que aunque sea de una manera poco técnica, podemos decir que el testamento es el documento por el que una persona, llamada testador, dispone y ordena las consecuencias de su fallecimiento en distintos órdenes, tanto personales como patrimoniales.

Además, el testamento también es un instrumento para ahorrar dinero, pues si tú mueres sin haber testado, tus herederos tendrán que llevar a cabo un procedimiento que tiene un nombre muy raro, llamado "ab intestato", que es más largo y más caro, pues un testamento cuesta unos 40 euros, dependiendo del notario al que vayas, (aunque en teoría deberían de cobrar todos igual), y una declaración de herederos "ab intestato" cuesta cientos de euros. ASí que, aunque al morir sólo dejes una cuenta con 100 euros, tus herederos tendrán que regularizarla, y que seas consciente ahora de la necesidad de tener tus asuntos al día o no, dependerá que tus herederos tengan además que soportar gastos extras que no tendrían que sufrir si hubieras hecho testamento. Otra manera de ahorrar dinero es con las particiones, ya que el Impuesto de Sucesiones, que es un gran protagonista en el tema de la herencia, puede dar lugar a tener que pagar o no pagar, dependiendo de varios factores, y la forma de repartir es una de ellas, evitando excesos de adjudicación por partición diferente a la que consta en el testamento que no es la idónea para los herederos, evitando situaciones de doble transmisión que provocarán la liquidación de otros impuestos y más papeleo notarial, lo que se traduce en más dinero...

Pero, ¿qué caracteriza a un testamento?. Pues que es un acto unilaterial, porque sólo interviene una persona, y no nace del acuerdo entre o más sujetos, sino que únicamente el testador el que dispone. Además, es un acto invidual, lo que quiere decir que sólo puede otorgarse un testamento por persona, estando prohibido el testamento mancomunado por el art. 669 del Código Civil, no cabiendo por lo tanto que los dos cónyuges de un matrimonio, por ejemplo,  un único testamento, aunque sea para dejarse los bienes recíprocamente, sino que cada uno habrá de hacer el suyo propio.El testamento es también un acto personalísimo, pues nadie puede hacerlo en nombre de otro. Así mismo, es un acto libre, por cuanto si se otorga bajo coacción, violencia, error, engaño... no sirve, es nulo. Es un acto formal, pues hay que cumplir las formalidades prescritas por el Código Civil, bajo pena de nulidad, de que no sirva, (es como la combinación de una caja fuerte, no sirve cualquiera, sino que han de ser los números definidos por el propietario, y en el orden prescrito por él, y en caso contrario, no abrirá). Finalmente es revocable, porque una vez otorgado puede cambiarse por otro nuevo tantas veces como quieras, o sencillamente puedes dejarlo sin efecto, en el momento en el que desees. 

Aunque no es necesario acudir a un Abogado para otorgar testamento, sino que basta con ir al Notario, (si se trata de un testamento notarial), o incluso puedes hacerlo tú mismo, (si se trata de un testamento ológrafo), aunque ésta última opción no te la recomiendo salvo que vayas a morir de manera inminente y no encuentres la forma de que te asista un Notario, pues los trámites posteriores son más engorrosos y complejos. No obstante, sí que es muy recomendable consultar con un Abogado especialista en sucesión y herencia, pues de ésa manera podrás crear un testamento "a medida" de tus necesidades y las de tu familia, en lugar de otorgar un testamento "estandarizado", que es el que suele practicarse en las Notarías, (no por falta de conocimiento de su personal, que es la antítesis de la realidad, sino por la práctica rutinaria en la que han caído estas oficinas en su mayor parte).

Finalmente, quiero exhortarte a que si tienes testamento, lo hagas ya. Yo he comprobado en mi prácatica profesional que en la mayoría de los casos, las personas no hacen testamento, no porque tengan poco que dejar, ya que ésta es sólo la excusa que se dan a sí mismas, sino que en el fondo existe la "superstición" de que otorgar testamento es tanto como asumir la propia muerte, y por éso, siempre se cree que "hay tiempo", y ya se hará. Pero recuerda que la muerte sobreviene cuando llega, con independencia de que hagamos testamento o no, y que lo cierto es que para morirse... sólo hace falta estar vivo. Yo personalmente, hice mi primer testamento a los 23 años, aunque no tenía intención ninguna de morir, como tampoco la tengo ahora, pero pudiera ocurrir. Cuando mis circunsntancias cambiaron porque me casé, cambié el testamento porque para que sea un instrumento útil, ha de estar actualizado. ¿Y tú?, ¿piensas también que ya habrá tiempo?.

David Tierno García.

Abogado.

 

 

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