La sucesión de una persona después de su muerte supone que, el sucesor se colocará en la misma posición que tenía el fallecido, en su "universum ius" que dicen los juristas, lo que no quiere decir otra cosa que le sucede en todo, en lo bueno y en lo malo, en todas sus relaciones jurídicas, propiedades, deudas..., siempre que le suceda como heredero, porque si lo hace como legatario, (a título de legado), entonces la cosa cambia. 

Efectivamente, la sucesión "mortis causa", (por causa de muerte), puede ser universal, que es la de los herederos, que se heredan la universalidad de todos los bienes de la persona fallecida, con independencia de que cuando vayan a materializar "su parte", hagan repartos concretos, y también puede ser particular, que es la de los legatarios, que no reciben su parte sobre todos los bienes del causante o fallecido, sino sobre una cosas o varias cosas concretas, determinadas, que haya dispuesto el fallecido en testamento.  Pero la mayor diferencia entre el heredero y el legatario es que mientras que el heredero sucede al fallecido en todo, tanto en bienes como en deudas, el  legatario sólo le sucede en los bienes que le haya designado, pero no en sus deudas. 

Así pues, cuando vayas a hacer testamento, no olvides pensar bien si quieres nombrar a esa persona que tienes en tu mente como heredero, o como legatario, ya que la diferencia entre una opción y otra puede ser muy importante...y si no sabes qué hacer, consulta con tu abogado. 

David Tierno García.

Abogado

 Foto de Alan Turkus, "Joy", bajo licencia Creative Commons, (ver más info).

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